Mi mami.
mucho mas que eso
Mi mamá es como el sol. No solo porque ilumine cada lugar donde pisa, mi mamá es mucho mas que eso. Aparece siempre todos los días y solo duerme cuando se hace de noche, aunque a veces le cueste hacerlo. Es brillante sin la necesidad de emitir algún sonido porque su brillo le llega a todas las personas que pueden percibirla; es aquella persona que en una mesa todos notan, pero no porque este hablando desmida alteridad u haciendo ademanes exagerados, sino que es ya su naturaleza atraer miradas.
Mi mamá es el tipo de persona que empieza conversaciones con extraños, es gregaria como ella sola, quiere estar siempre en todos lados pero cuando le llega el cansancio se deslinda de cualquier compromiso, tiene un corazón sensible pero enorme, y una facilidad para adaptarse extraordinaria. Tiene una inteligencia intuitiva y certera, que le permite llegar a conclusiones en segundos que a muchos les tomaría semanas, no le interesa ir a museos ni leer libros, pero le encanta bailar, reírse hasta quedarse sin aire, y comer un dulce cada que quiera.
A pesar de su porte elegante y su orgullo enorme, mi mamá es una mujer sensible y tierna por donde la veas. Le encuentra lo bonito a cada detalle de la vida por mas pequeño que sea, le encanta vestirse con ropa de todos los colores y se derrite cada que está cerca de un bebé, supongo también un reflejo de su anhelo por ser abuela. Siempre tiene en mente a quienes quiere y da todo de sí por ellos, tanto, que a veces se olvida de ella misma. No dice te quiero muy seguido con palabras porque no le gusta lo empalagoso, pero reparte su amor todos los días con sus acciones.
A los 4 años me gustaba dormir en el brazo de mi mamá y aprovechaba cada minuto hasta que ella me hiciera a un lado porque se cansaba, a los 5 años no podía pasar una noche en casa de mis abuelos porque comenzaba a extrañar a mi mamá a las horas de que se fuera, pase una parte de mi infancia jugando las tardes sola, esperando que dieran las 4 de la tarde, porque era la hora en la que mi mamá llegaba del trabajo, y entonces cuando escuchaba la puerta abrirse me apresuraba por las escaleras para poder abrazarla y así no despegarme de ella hasta dormir. Incluso a los 13, comenzaba a extrañar a mi mamá en el segundo que me separaban de ella para entrar a quirófano, pero si algo me ha tranquilizado en todas estas situaciones, es que mi mami siempre me espera, acariciándome la mano al despertar con esa delicadeza y esa empatía tan suya, que me transmite con tan solo mirarme.
Cuando era niña recuerdo reflexionar seguido el porque todo mundo quería tanto a mi mamá. ¿Qué la hace tan especial?, seguido me preguntaba. Con el tiempo he logrado consolidarlo y entenderlo; mi mamá no solo es eso, es hija, esposa, hermana, amiga, tía, madrina, maestra, y mujer, y destaca en cada una de esas categorías. Es especial por lo grande que es en mente y corazón, por su gran gusto al vestirse, su nombre único, su generosidad, por las pecas que le adornan todo el cuerpo, por su risa tan característica, por el amor que da todos los días, y todo lo que carga en silencio; por su liderazgo nato, su astucia incomparable, y esa tranquilidad que la llena a ella y a todo su alrededor.
A veces me pregunto porque Dios me quiere tanto, y porque he sido yo tan afortunada de tener a una mamá tan maravillosa como la mía; si algo sé, ese que puede faltarme todo, menos mi mami. porque a su lado nada me turbe, y con mami estoy a salvo.

